Primero el accidente. Iba yo caminando y fotografiando, como siempre, carteles (lo siento, es lo que, junto a las flyers, más me gusta). Carteles del tipo de:
Cuando me encuentro este otro curioso cartel:

Justo, una tienda de fotos de marca ACME, como los artefactos que constantemente pedía el Coyote para cargarse al Correcaminos (y muchos otros cartoons más). Qué gracioso, me dije. Y le hice una fotografía. Estaba apretando el disparador cuando escuché un frenazo y un cataclac. Me giré. Una flyer había atropellado al carricoche de un hombre, un porteador, supongo, que afortunadamente estaba vacío
¿Veis al señor de la izquierda con dos ruedas y un palitroque como si fuera un muchacho? En realidad, él llevaba un carro más largo, un carro apropiado para trasladar mercancías de un lugar del mercado a otro. La voladora se lo partió en dos. El capullo de la bandera española es sólo un testigo, aunque él parece creerse más. El resto del carrito os lo muestro a continuación:
Esa cosa pintada de "minio", creo que se dice, es la otra parte del carrito, la que le falta al hombre de las dos ruedecitas que, por cierto, llevaba una keepa judía, no sé si por afición, por confusión o por cubrirse con algo. Tienen la manía de llevar cosas en la cabeza.
¿Veis la keepa? A lo mejor es judío, no lo sé. Después, claro, como en todos los sitios, se montó la discusión (animada principalmente por el testigo rojo y gualda).
Bueno pues fue un cachondeo de discusión hasta que llegó el comandante y "mandó a paral"
El que viene, claro, es el comandante. Él puso fin a la discusión: Shut up! Shut your maouth, go away!
Y ahí terminó todo. El pobre se quedó sin carro como yo sin abuela. El de la flyer salió echando hostias. Fin del incidente. No hay justicia. ¿Podría catalogarse como una actuación antisemita de la policía? Nadie lo sabrá nunca.
Por cierto, ¿os habéis fijado en el casco de la curiosa motorizada? Están de moda los cascos nazis entre los motoristas, hegemónicamente de moda. Vaya si no otra muestra. Yo es que no puedo dejar de descojonarme cuando les veo (creo que ya lo he dicho, pero no se lo quitan ni para entrar a un restaurante y comer; hay que ser siempre lo que uno es; be yourself).
Éste es otro ejemplo de uno que pasaba por allí y que da una idea de la hegemonía.
Sin embargo, a la mayoría de la gente le traía al fresco el incidente-accidente. Éstos otros también andaban por los alrededores. Ni se inmutaron.
Como no se inmutó éste otro:
Nada, ni un poquito, que ahí se las den todas. Lo único que mueve a todo el mundo al mismo tiempo es el dinero; puede que también el amor, pero de eso no hay pruebas.
Fijaos en los fajitos de billetes (y estos no son los más gordos); la mayoría de la gente lleva así la pasta, incluidos los niños.
Quizá también mueva al mundo la esperanza; como esta señora que vende zapatos usados (probablemente recogidos de la basura porque algunos de ellos no son pares, ni parejos, ni simétricos, sólo tienen una apariencia levemente semejante).
Oye, sabéis que si pincháis en las fotos se pueden hacer más grandes y verlas mejor, ¿no? Yo es que me enterado ahora. Espero habérselo descubierto a alguno.
Con el relato... ya no puedo. el lunes, seguro. Besos, mamis y papis. Rezaré mis oraciones por vosotros.

















No hay comentarios:
Publicar un comentario