miércoles, 30 de mayo de 2007

Advocaciones

Hoy voy a escribir, y vosotros a leer, bajo la advocación de unos dioses indostanos, paquis, supongo, que presiden el templo rosa que ya he mostrado otras veces. Creo que son cuatro dioses (pero el de la fláuta me mosquea un huevo, quizá sea el mismo repetido).
















Es imposible, Hoy es imposible. Llevo hora y media para subir a la red lo que habéis visto: me desespera, me agota. Aún así, no me acobardo (todavía) y voy a intentar subir los cuatro diosecitos prometidos.

















Otra media hora para estas dos. The fucked gods se resisten a ser vacilados. Yo soy el que no me resisto a mostraros dónde trabajo. Del cuento, avergonzado, ya hablaremos.

Acogedor, ¿verdad? Bueno, mañana, si la red no lo impide, más. Aunque... ¿qué más da una hora más que menos. Os enseño a un tipo que es todo un señor. Lo prometo.







Besos y abrazos. Mañana será una entrada acojonante. Siento lo de hoy, pero, como a los toreros, el tiempo no me ha acompañado.