domingo, 15 de julio de 2007

De regreso (from Surinan. poco más o menos)

El título de la última entrada era "un gap" o algo así. Y sé que he abusado de vuestra paciencia porque el gap ha sido demasiado largo. También sé que ahora tiene todo menos gracia porque se conoce el final. Aún asi, voy a hacer las cosas como dios manda y terminar lo que habìa prometido (más o menos).

Lo prometido era una crónica del viaje a Surinam, que es de lo que va esta entrada de hoy. Quiero después publicar otra de un viaje a la Amazonía y para terminar un fin de fiesta. En todos los casos me basaré más en las imágenes (que las hay bonitas e informativas) que en el texto. Estoy hasta los cojones de escribir y, para colmo, a algunos de vosotros ya os he contado el final de viva voz, por lo que lo más econónico para todos son las fotos y la gracia que se pueda obtener de ellas.

Surinam no es ni mucho mejor ni mucho peor que Guyana, es diferente. Es diferente su origen (uno fue colonia holandesa y otro inglesa), pero también parece, por lo poco que conozco, que uno ha sabido adaptarse a la independencia con gracia y el otro (Guyana) un poco más a la fuerza (aunque sería una herejía decir esto en voz alta). Las que vienen a continuación son unas fotos que tomé en la playa de Georgetown y que resumen en buena medida la descolonización guyanesa. Los guyaneses son british, quieren serlo, prefieren serlo, pero carecen de las condiciones objetivas para mantener su cultura colonial: no es lo mismo ser un sir y cabalgar por los prados verdes de la campiña inglesa que cabalgar por la sucia playa capitalina; aunque hay que reconocer que intentan mantener la arrogancia. Y en cierta medida lo consiguen



El viaje en autobús fue una temeridad para alguien tan mayor como yo. Nada de aire acondicionado o washing room en el bus, a pesar de que, por lo menos la última comodidad hubiera resultado muy de agradecer en un viaje de 15 horas en el bus que os muestro a continuación:

Esta guagua. voladora, flyer o buseta fue la que nos tocó. Aburrida, sosa, sin gracia alguna. Y eso que las había con gracia de verdad. Basten un par de ejemplos:































La nuestra era anodina por fuera, aunque muy divertida por dentro. Esta fue la perspectiva que hube de soportar durante 15 horas, con las piernas encogidas y media cacha del culo fuera del asiento porque, para que quepa más gente, los hacen verdaderamente estrechos:


















Ese menda de la gorra militar era el padre de un niño como de tres meses que se portó como un angelito el pobre durante las primeras 12 horas de viaje; hasta entonces no lloró. Ahora, eso sí, durante las tres últimas fue un llanto continuo, actividad que no le impedia mantener la conducta intestinal que adoptó desde el primer moment0: se cagaba cada dos horas como un reloj. El olor dentro de la guagua, probablemente intensificado por el calor infernal, obligaba a contener la respiración y, cuando ya no podías vivir más tiempo sin respirar, exahalabas el aire con una sonrisa compartida con tu vecino: al fin y al cabo era un niño y contra la naturaleza no se debe luchar. Si aún con esa carga ideológica se te pasaba por la cabeza protestar, una sola mirada de la madre bastaba para congraciarte con el mundo: una soldado bellísima, como podéis comprobar:





La parejita procuraba reconciliar al pasaje con el olor enviando sonrisas a diestro y siniestro. Lo gracioso es que lo conseguían. Y no es tan difícil de entender. Si quieres vivir sin tormento en esa parte del mundo tienes que aceptar la naturaleza tal y como viene, que no es nunca tan cómodo como cuando lo ves en un documental de "La 2". Por ejemplo, en cuestión de 6 ó 7 minutos, y no exagero, la tormenta se te echa encima inevitablemente: más vale que tengas los nervios adaptados para soportar esas variaciones extremas. Véase el ferry con una diferencia de eso, 6 ó 7 minutos:


















La diferencia entre una y otra foto es lluvia, sólamente lluvia. Y eso que la foto lluviosa está comada desde más cerca; si hubiera mantenido la distancia no se habría visto nada, pero nada. La lluvia era una cortina impenetrable. Pero bueno, finalmente, al fondo, en la otra orilla, Surinam:

















El río era tremendo. Habría que juntar dos Tajos a la altura de Lisboa para hacerse una idea de su tamaño. Todo era grande: la selva, el río, el hambre (desde la salida hasta la llegada, aparte de las paradas para esperar a los ferrys, sólo hubo un lugar d0nde comer). Espero que las siguientes fotos den una idea de lo tremendo que era todo.



















Eso sí, cuando llegas a Paramaribo, o Paramaraibo, o Parbo (la misma técnica de contracción que Barça para Barcelona), te das cuenta de la diferencia con Georgetown. Tal vez porque a Surinam llegan turistas holandeses (como a Canarias) la ciudad es mucho más europea, sin que eso quiera decir otra cosa diferente a que los bares no cierran a las diez (como en George) y que hay terrazas en el paseo marítimo:







































Por eso, cuando cae la noche, y a diferencia de Georgetown, las cosas parecen ir a mejor:















































En general, de día o de noche, la ciudad es mucho más ciudad y con más sentido del humor: Fijaos si no en el nombre del propietario chino de un bar especializado en pollo frito:





















¿Es ingenioso o no?



Unas vistas de la ciudad para que os podáis hacer una idea:


















Y los cielos de Paramaribo, los muchos cielos de Paramaribo:


















Y una imagen del cielo más.

















Y cuando, en algo que se parece a la inmensidad y la intensidad del cosmos, esos cielos confluyen, se entrelazan, proveen, suelen proporcionarnos gente tan simpática como ésta:













Tengo muchísimas más fotos para mirar: a petición individual puedo enseñar/enviar las que se quieran.


Voy a terminar con unas del "aeropuerto" de Paramaribo y del avión que nos castigó de vuelta a Georgetown. De verdad podías sentirte como un aventurero de los tiempos de Ava Gardner y Charlton Heston. Hoy en día es algo que no se paga con dinero.
















La siguiente entrada, la del AMAZONAS, si estoy inspirado sí que va a ser divertida de verdad; no sólo curiosa, divertida. Para muestra os adelanto dos botones:



















Muchos besos para todos. (Como habéis podido comprobar, lo poco que sabía sobre edición de blogs se me ha olvidado y cada foto aparece donde le sale de los cojones; sigo sin saber por qué).