martes, 29 de mayo de 2007

Anocheceres




























Al anochecer me siento en la mecedora y, mientras imagino que hago abdominales, contemplo el cielo. El que estáis viendo vosotros, más o menos; todas las fotos han sido tiradas desde la terraza o el porche, o la veranda (en castellano en el original), que diría Conrad. Pero hoy... llueve. Y de noche y lluvia es de lo que quiero hablar hoy en el relato a vuelapluma que llo días prometiendo.
Antes, sin embargo, animaré la fiesta con algunas fotos, que sé que muchos lo único que miráis son los santos. Como ayer hablábamos de ciudad fantasma, hoy me he dedicado a tratar de retratar gente. Es difícil, muy difícil. He tenido una bronca de órdago con un rasta que se había enpeñado en que le había hecho una foto a él y a sus dos burritos (asnos). En medio del mercado, a gritos, me decía que le fotografiara su culo (él decía ass). Yo insistía en que no era cierto, que no le había hecho ninguna foto y era verdad. La cosa ha llegado al punto de que un abogado espontáneo ha exigido que mostrara las últimas fotos que había tirado para salir de dudas. Lo he hecho. La verdad ha quedado patente. El rasta sonreía y sólo decía "next time, next time",q ue no sé si era una amenaza o una invitación. Sea como sea, me las he apañado para ir robando fotos (se trata de llevar la cámara colgando de la muñeca y apretar el botón cuando crees que puedes obtener algo; se desperdicia mucho, claro, pero hoy la técnica lo hace menos oneroso).
GENTE.












Fiajos en el pelo de ese señor: a mí me da envidia. Los viejos visten como los jòvenes, sin complejos, al contrario, con orgullo. No es una forma de vestir, es una forma de soñar. I like it. Lástima que no hayan salido todas las que he pretendido tirar. Y ahora meto una "artística", que podría utilizar Compay Segundo en la portado de alguno de sus álbumes, si me la pide antes de que yo muera.














¿Es artística o no? Para el que opine que está desenfocada, que se lo haga mirar y no hay otro sitio como el siguiente:














Seguimos con gente: hoy nos vamos a dar una jartá de gente (siempre robadas, tenedlo en cuenta)
Éste también me pilló, pero pasaba de todo. Acercase a su casa es un gozo para los marihuaneros: a todas las horas del día el humo sale de su casa tanto como él, que no para: todo el santo día entrando y saliendo como si fuera a hacer algo. ¿Lo hace? No, evidentemente. Bueno sí: entra y sale, que no es poco.






















La de rosa es una señora que acaba de salir del oficio religioso y todavía tiene el tímpano penduleando, vibrando. Pero volverá al próximo oficio, con esa fatal resignación de los religiosos.

¿Queréis ver a un iluminado de verdad? Ahí viene:











Alá es Alá y Mahoma su único profeta. Sin reparos. ¿Por qué no? Yo estoy dispuesto a creerlo en el nombre del innombrable. La larga lista de los nombres de dios. Como para acudir al Un, dos, tres... responda otra vez. Para los judíos creo que tiene 99 nombres y no sé si todos impronunciables o sólo uno de ellos lo es. Es igual. El cielo es acogedor mientras tengas suerte aquí en la tierra.
Sin embargo, nuestro amigo es simplemente un taxista; quizá tenga tiempo de recitar los innumerables nombres de dios, pero al final se acuerda siempre de cobrar de bill.









Taxistas, como todo lo demás,hay para todos los gustos. Fíajos si no en el siguiente.
















Orgulloso como pocos de su toyota.
Sólo un poquito más de gente, un poquito, que sé que he hecho una promesa:







Pero, para marcar bien la diferencia, los indostanos:siempre tan elegantes, tan formales, tal y como debe de ser. Gente de fiar, excepto para comprarles cualquier tipo de mercancía.















Lo siento, pero hoy tampoco va a poder ser. Estoy avergonzado, en serio, pero no puedo. Dejo el blog para última hora, para entretener las horas finales del día y no andar persiguiendo mosquitos y a la hora de escribir en serio se me viene el mundo encima.
Sólo voy a adelantar, como si de una técnica de publicidad se tratara, que el relato es un hecho real que le sucedió a mi amigo C. y que me lo contó en una noche como ésta, de lluvia y viento furiosos, casi huracanados, en la cabaña de un rasta en Cahuita, en la selva del oriente costarricense, en la provincia de Limón. Recuerdo que la estructura de la cabaña temblaba, palpitaba con cada golpe de tiempo, pero eran vibraciones duras, asentadas, apretadas por la tierra, vibraciones potentes, firmes, pero seguras, como las de la polla de un adolescente.
Hasta mañana, chicos y chicas. Un beso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Qué pasa contigo tío? Decían antes "Tienes más peligro que una mujer con la tarjeta de El corte inglés"...desde este blog se dirá "Tienes más peligro que el Adolfo con una camarita digital"...Te partirán la cara, al tiempo..sólo espero que queden fotos del momento. Bueno... me gusta seguirte en tu blog, aunque confieso que NO me leo los cuentos, tan sólo las vivencias (toma ya palabro de catequista). Sigue así ( es decir, lejos) pero dime CUANTOS kms. tiene el puto jeep (tú me entiendes). Fernando L.